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Flúor: ¿es realmente necesario para prevenir caries?

El flúor ha sido, durante décadas, uno de los protagonistas indiscutibles en la prevención de la caries dental. Desde su introducción en programas de salud pública a mediados del siglo XX, se ha ganado tanto defensores fervientes como críticos preocupados.
Pero, ¿qué dice la evidencia científica actual? ¿Y cuál es su verdadero papel en la salud bucodental?


1. ¿Qué es el flúor y cómo actúa?

El flúor es un mineral que, aplicado correctamente, tiene la capacidad de remineralizar el esmalte dental y hacerlo más resistente frente al ataque de los ácidos producidos por las bacterias de la placa.

A nivel molecular, el flúor favorece la formación de fluorapatita, un compuesto más resistente que la hidroxiapatita natural del esmalte. Esto significa que el diente aguanta mejor la desmineralización producida por los ácidos.

💡 Dato clave: este proceso no es permanente ni milagroso; necesita repetirse de forma continua a través del uso regular de pastas dentífricas fluoradas, colutorios o aplicaciones profesionales.


2. Evidencia científica y reducción de caries

Estudios epidemiológicos a gran escala han demostrado que el uso de flúor (en agua potable, pastas y barnices) puede reducir la incidencia de caries en entre un 20 % y un 40 %.
Sin embargo, este efecto no es uniforme y depende de factores como:

  • Hábitos de higiene bucal
  • Dieta (especialmente la frecuencia de ingesta de azúcares)
  • Acceso a atención odontológica
  • Concentración y forma de aplicación del flúor

3. ¿Es imprescindible para todos?

En zonas donde el consumo de azúcares es alto y la higiene deficiente, el flúor es una herramienta poderosa para reducir el riesgo de caries.
Sin embargo, en personas con bajo riesgo cariogénico (higiene excelente, dieta baja en azúcares, revisiones regulares), el beneficio adicional del flúor, aunque presente, puede ser más modesto.

Esto no significa que debamos prescindir de él, sino adaptar la concentración y la frecuencia de uso al perfil de riesgo individual.


4. Riesgos y mitos

Uno de los temores más citados es la fluorosis dental, una alteración estética que aparece por exceso de flúor durante la formación de los dientes (especialmente en niños menores de 8 años).
En la mayoría de países, las concentraciones en pastas dentífricas y aguas están reguladas para minimizar este riesgo.
A nivel sistémico, el flúor en las dosis usadas para prevención dental no representa un riesgo tóxico, siempre que se sigan las recomendaciones.


5. Estrategia recomendada por la odontología moderna

Como profesor y clínico, mi recomendación se basa en un enfoque individualizado:

  • Niños: pasta con flúor adaptada a la edad y supervisión de la cantidad aplicada.
  • Adultos con riesgo moderado o alto: pasta con ≥1.450 ppm de flúor y colutorio diario.
  • Pacientes con caries recurrente o alta susceptibilidad: barnices fluorados en clínica cada 3-6 meses.

Conclusión

El flúor sigue siendo una herramienta fundamental para la prevención de la caries, pero no es la única. Su eficacia se multiplica cuando se combina con una buena higiene, una dieta controlada en azúcares y revisiones periódicas.
En odontología, más que hablar de “necesario o no necesario”, debemos hablar de uso adecuado y adaptado a cada pacientealud.