El chupete es, sin duda, uno de los accesorios más comunes en la crianza de un bebé. Para muchos padres, es un aliado indispensable para calmar el llanto y ayudar al pequeño a conciliar el sueño. Sin embargo, su uso también despierta dudas y preocupaciones: ¿es realmente beneficioso?, ¿qué forma es la más adecuada?, ¿y cuándo conviene retirarlo para evitar problemas dentales o de desarrollo?
1. Beneficios del chupete
- Efecto calmante: satisface la necesidad natural de succión no nutritiva, proporcionando seguridad y confort.
- Prevención del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL): algunos estudios sugieren que su uso durante el sueño puede reducir este riesgo.
- Regulación emocional: puede ayudar en situaciones de estrés, viajes o cambios de rutina.
💡 Dato de experto: el chupete, a diferencia del dedo, es un hábito más fácil de controlar y retirar cuando llega el momento.
2. Posibles riesgos y precauciones
- Problemas dentales: un uso prolongado o inadecuado puede provocar maloclusiones (como mordida abierta o cruzada).
- Alteraciones en el habla: si se mantiene más allá de la edad recomendada, puede afectar el desarrollo de la articulación.
- Riesgo de infecciones: especialmente si no se limpia y esteriliza de forma regular.
3. ¿Qué forma es la mejor?
- Ortodontico o anatómico: diseñado para adaptarse al paladar y reducir el impacto en la alineación dental.
- Tetina de silicona: más resistente y fácil de limpiar que el látex, recomendada para evitar deformaciones y acumulación de bacterias.
- Base plana y amplia: para evitar que el bebé se meta demasiado el chupete en la boca.
💡 Recomendación profesional: siempre elegir un chupete adaptado a la edad del bebé (tamaños y formas específicas para 0-6 meses, 6-12 meses, +12 meses).
4. ¿Cuándo y cómo retirarlo?
- Edad ideal: lo más recomendable es retirarlo entre los 2 y 3 años para prevenir alteraciones dentarias.
- Retirada progresiva: limitar su uso solo a momentos de sueño o descanso, y reducir gradualmente la frecuencia.
- Sustitución por rutinas de calma: abrazos, canciones o juguetes de apego pueden ayudar en la transición.
5. Enfoque profesional
Como profesor y especialista en odontopediatría, recomiendo un uso consciente y controlado del chupete:
- Ofrecerlo como herramienta puntual, no como recurso constante.
- Elegir siempre modelos anatómicos y de calidad.
- Planificar su retirada de forma gradual para evitar resistencia excesiva.
Conclusión
El chupete puede ser beneficioso si se elige correctamente, se utiliza con moderación y se retira en el momento oportuno. La clave no está en prohibirlo, sino en adaptar su uso a las necesidades del niño y a las recomendaciones profesionales.

